El concepto de la vida

EL CONCEPTO DE VIDA

LA SOCIEDAD

Poco importa analizar las causas que transforman a la persona en un ente pensante, dotado de reflexión y determinación: en todo caso siempre hay una «naturaleza» que modela su evolución, orientada a un efecto preestablecido. Si una persona, en la plenitud de su madurez, se despierta repentinamente del entumecimiento que le impide transformar el «concepto» en «realidad», lo más probable es que se vuelva loca por el violento impacto que su ego tendría que soportar.
La naturaleza nos enseña que la persona es el resultado de una organización de abstracciones.
La «persona» es el efecto de un entrelazamiento ambiguo entre cultura, religión, política, ciencia y otras pequeñas sub-abstracciones en continua metamorfosis en forma, pero no en sustancia.
A menudo condenamos el estado actual de nuestra nación, nuestra ciudad, nuestra familia, nuestra personalidad; pero no condenamos la política como sistema de supervivencia, condenamos sus programas e ideales, aceptando a priori el papel decisivo de la buena política. Del mismo modo, no condenamos la religión como una forma ilegítima de conocimiento; pero condenamos su fragilidad, ambigüedades, chantaje moral, etc. Todas estas abstracciones se han materializado en la persona que es incapaz de percibir el mundo sin su apoyo.  Así  se convierte en un pequeño contenedor de política, religión, cultura y ciencia y garantiza su continuidad en el tiempo a través de la filiación. Estas «abstracciones» sólo pueden generar «conceptos».
Una persona que intentara ser consciente de su propia existencia en el mundo no tendría ninguna posibilidad de lograrlo.
Todo lo que podría conseguir es solo un concepto, una abstracción.
Si alguien decidiera experimentar la conciencia que tiene de su propia existencia y procediera de esta manera:
“Me toco, me siento, me rasco la barriga y siento dolor, el recuerdo de un duelo me causa dolor;
respiro y escucho el sonido interno de mi respiración; mi corazón late; golpeo la mesa y siento que es real, sólida: es materia!»; todo este trámite sería sólo un «concepto»: no hay nada verdadero ni real. Ser consciente de tu existencia significa liberarte de todas estas abstracciones.
Cuando la política se cae de mis pensamientos; religión de mi corazón; cultura de mi memoria; ciencia de mis sentidos; entonces la mesa ya no es la mesa; el mar ya no es el mar; el cielo ya no es el cielo; el sol ya no es el sol y la persona ya no es la persona.
La deseada separación de la naturaleza se disuelve y lo que anima y empuja la persona a vivir se confunde en el «todo», arrastrando con él la «Atención y Vigilancia», experimentando la realidad del ser y no la ilusión

del tener.
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Author: admin
Biografia: no tengo nada de interesante, soy un hombre qualquiera. Un saludo.
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