Origenes del Yoga

 

Respecto a su nacimiento, es muy complicado de concretar. Tanto los historiadores como los especialistas en la cultura de la India encuentran dificultades para situar el nacimiento del yoga debido a que es muy complejo descifrar los textos ancestrales de la cultura védica. Y disponer de algún escrito ya es en sí un milagro pues los expertos aseguran que dicha cultura se transmitía de forma oral en sus orígenes.

Algunos datos llevan a pensar que la civilización en la que se originó el yoga era pacífica, solidaria y comunitaria. El objetivo del yoga que se practicaba en aquella época, conocido como brahmanismo, era apropiarse del poder de los Dioses mediante la práctica de ejercicios bastante duros, para el cuerpo y los sentidos, de forma regular.

No se sabe con certeza cómo surgió el yoga, lo que le proporciona cierto encanto. Sin embargo, las distintas formas del yoga: Yoga Vinyasa, Yoga Ashtanga, Yoga Dinámico,
Yoga Iyengar, Yoga Hatha, Yoga Nidra, Yoga Kundalini, etc; provienen de un texto único llamado Yoga sūtra.

Dicho texto fue escrito y recopilado entre los siglos II y V antes de Cristo. Está compuesto por cuatro capítulos (concentración, práctica, poderes y liberación) y reúne 195 sūtras, es decir, frases cortas que se deben memorizar. Cada parte del texto tiene como objetivo definir qué es el yoga y cómo se debe practicar para llegar a la liberación.

Regula todas las vías contemporáneas del yoga, es decir, las 4 vías tradicionales (el Karma Yoga, el Bhakti Yoga, el Jnana Yoga y el Rāja Yoga) y las vías del Kriya Yoga (el Tantra Yoga, el Mantra Yoga y el Hatha Yoga). Cada una de estas vías dispone de sus propias prácticas y ejercicios.

Asi comenzaron a surgir las diferentes órdenes de yoguis: los vishnu y los shivaístas. También se unió esta práctica, aunque no del todo, a las formas religiosas de la cultura hindú.

A partir del siglo II después de Cristo la práctica del yoga empezó a esparcirse por otras zonas del mundo. En gran parte, esto sucedió gracias a los árabes, los griegos, los persas y a Marco Polo, el conocido explorador italiano.

Debido a los intercambios culturales y comerciales que se dieron hacia el siglo XVI se descubrieron nuevas prácticas, como el yoga. La descripción de esta disciplina fue traducida y publicada en Occidente, por lo que los distintos textos occidentales lo sitúan entre los siglos XVI y XVIII.

Sin embargo, otros autores consideran que el verdadero origen del yoga está en la colección de escrituras que constituyen los Vedas – los cuatro textos más antiguos de la literatura india que se remontan al año 1.500 a.C. – puesto que es allí donde encontramos las primeras referencias escritas a la práctica del yoga como ciencia de vida.

Sea cual sea su verdadero origen, el yoga se fue desarrollando durante siglos gracias a los grandes sabios que fueron revelando continuadamente sus enseñanzas de maestro a discípulo de forma secreta, hasta llegar a la actualidad. Una parte importante de estas enseñanzas ha sido transcrita y puesta a disposición de toda la humanidad a lo largo de la historia, aunque se considera que otras técnicas siguen permaneciendo ocultas y se continúan transmitiendo sólo de forma oral.

Como decíamos, los primeros textos en los que se menciona el yoga son los Vedas. Concretamente, el Rigveda y el Atharvaveda hacen referencia a conceptos centrales del yoga como el prana o la energía vital y su relación con la respiración, o los canales y centros energéticos del cuerpo (chakras y nadis).

A continuación, los Upanishads son los siguientes textos clásicos sobre yoga que se conocen. Éstos forman la última parte de los Veda y representan el pilar de las enseñanzas yóguicas, basadas – como explicábamos en artículos anteriores – en la idea de una conciencia absoluta (Brahman) que subyace en el Universo entero. Así, el Ser, la verdadera esencia de uno mismo, solo puede conocerse a través de la unión (yoga) con lo Absoluto.

En los Upanishads también aparecen conceptos fundamentales como Kundalini (la energía primordial que yace dormida en la base de la columna), la meditación, el Karma Yoga (yoga de la acción), la concentración en el mantra Om, o algunos aspectos prácticos de las posturas (asanas).

Más tarde, en el siglo VI a.C., ven la luz el Ramayana y el Mahabharata, dos obras elementales en las que se describen otros aspectos importantes del yoga. La segunda contiene la Bhagavad Ghita, una de las escrituras yóguicas épicas más conocidas, en la que Brahman, en su encarnación como Krishna, muestra al guerrero Arjuna el camino del yoga y le indica cómo alcanzar la liberación a través del cumplimiento de los deberes de la vida.

Por último, en el siglo III a.C., aparecieron los Yoga Sutras de Patanjali, que ordenan y sistematizan la práctica del Raja Yoga (yoga mental) y otros textos que recogen el Hatha Yoga (yoga físico) como el Hatha Yoga Pradipika. Este último es el que describe con más detalle las asanas y los ejercicios respiratorios (pranayama) que constituyen la base de la práctica moderna del yoga.

Investigacion

 

La práctica del yoga hoy en día es muy diferente a cómo se hacía hace mil, o incluso, hace 100 años

Nunca ha habido una única tradición monolítica del yoga

Antes del siglo XX, las posturas físicas eran mucho menos populares

Lo practican millones de personas en todo el mundo. Y muchos creen que el yoga es una disciplina atemporal, basada en antiguas tradiciones y que no ha cambiado en milenios.

Pero esto no es del todo así.

Mukti Jain Campion

La periodista Mukti Jain Campion exploró los orígenes del yoga para un documental de la BBC y encontró aspectos sorprendentes de esta práctica, que es más multicultural y cambiante de lo que mucha gente piensa.

¿Es realmente el yoga «el regalo de India al mundo», como lo llama el primer ministro de este país, Narendra Modi?

«La gimnasia sueca de finales de la segunda mitad del siglo XIX influyó en la forma en que se desarrolló el yoga en India, sin duda», le explica Singleton a la BBC.

La gimnasia sueca

«Como resultado, la forma en que se entendía y practicaba el yoga cambió sustancialmente», dice Singleton.

¿Es posible que el yoga, tal y como se practica hoy, deba sus orígenes tanto a la antigua filosofía india como a este tipo de gimnasia escandinava del siglo XIX?

La gimnasia sueca surgió a principios del siglo XIX, como forma de mejorar la forma física en las escuelas y el ejército, y como parte de la curación médica.

El concepto, creado por el sueco Per Henrik Ling, se extendió rápidamente por Europa y se convirtió en la base de los entrenamientos militares en el continente.

Fue tan exitosa que también se exportó a India como entrenamiento militar y en las escuelas.

La gimnasia de Ling se convirtió en la práctica física más popular en el gigante surasiático en la década de 1930.

La segunda más popular fue la creada por Niels Bukh, un danés que, basado en la gimnasia de Ling, desarrolló una práctica con muchos más elementos aeróbicos y de estiramientos.

En las fotos del libro de Bukh «Keep fit» («Mantenerse en forma»), de 1925, muchas de las posturas que aparecen son muy similares a las del yoga.

«Me sorprendió que muchas posturas se parecen a las posturas del yoga, como la pose del gato o la del perro mirando hacia abajo. Parecen posturas de yoga, pero no lo son. Y estoy seguro de que este libro no sacó sus posturas de India», explica Singleton.

Niels Bukh

Otro hecho histórico sorprendente tiene que ver con Swami Vivekananda, un monje hindú que se considera el introductor del yoga en el mundo occidental.

Al principio el yoga no se centraba en las posturas.

«Vivekananda dio la primera clase de yoga a personas occidentales y, sorprendentemente, no enseñó ninguna postura», explica Singleton.

El monje, que escribió un libro que fue la base de la práctica de experimentos posteriores de yoga, se centró en aspectos como la meditación, las respiraciones y las visualizaciones.

Así qué, ¿cómo pasaron las posturas a ser una parte tan fundamental de cómo se practica el yoga en Occidente hoy en día en los países occidentales?

En la Universidad de Estudios Africanos y Orientales de Londres (SOAS), un equipo de investigadores estudia la evolución de las posturas de yoga, conocidas en sánscrito como «asanas».

James Mallinson.

«En los primeros análisis de la práctica del yoga, de hace unos 2.000 años, las posturas que se asocian con ellas son para estar sentado, como la del loto», explica el líder del equipo de investigadores, James Mallinson.

Los yoga-sutra del sabio Patanjali, considerados como la guía más antigua del yoga, mencionan ocho caminos para la liberación, como la honradez o la no violencia, y prácticas como la meditación.

Y en ellos se mencionan muy pocas posturas físicas.

 

El yoga «es para la mente»

«Son posiciones firmes y sólidas que, cuando las dominas, te puedes olvidar del cuerpo y centrar en la meditación y el control de la respiración», James Mallinson, líder del equipo de investigadores de SOAS.

No es hasta los últimos 600 o 700 años que se introduce la noción de las asanas como forma de alcanzar el bienestar y cuidar del cuerpo.

Instituto de Yoga Lonavla

Las asanas se vuelven mucho más dinámicas entonces, pero se siguen percibiendo como técnicas para preparar el cuerpo para las prácticas más elevadas del yoga. El yoga es más para la mente que para el cuerpo, según los expertos.
En India, en el este de Bombay, está el Instituto de Yoga Lonavla.

Su director y principal experto de India en posturas tradicionales, Manmath Manohar Gharote, ha dedicado su vida a encontrar antiguos manuscritos de yoga para entender cómo se practicaba en el pasado.

«¡Mucha gente no sabe lo que es el yoga!», dice Gharote. «La integración de la personalidad es lo básico del yoga».

Según Gharote, la personalidad tiene cinco aspectos distintos: físico, mental, emocional, social y espiritual.Y señala que «deben trabajar armoniosamente entre ellos».

«La flexibilidad de la espina dorsal, de los músculos, de las articulaciones, son importantes, pero esto no es lo principal», explica.

«El yoga es para la mente, si estabilizas tu mente, puedes eliminar el sufrimiento y dedicarte a la paz interior».

El saludo al sol

El saludo al sol

Entonces, ¿cuántas de las posturas actuales tienen un linaje antiguo?
En los manuscritos antiguos no hay mención al saludo al sol. Afirma Gharote que «en los manuscritos no hay ninguna referencia al Surya namaskar» o saludo al sol.

«Las asanas tienen dos características: la estabilidad y la comodidad. LaSurya namaskar no tiene estabilidad. Es dinámica, entonces no es yoga».

Todo esto supone un desafío a la idea de que el yoga es una disciplina atemporal.

«Las asanas tienen dos características: la estabilidad y la comodidad»
Manmath Manohar Gharote, experto indio en posturas tradicionales

Tampoco parece que la trikonasana (pose del triángulo) sea una pose antigua, ni la postura del perro mirando hacia abajo, que aparece por primera vez en un texto del siglo XVIII.

A pesar de que tienen nombres en sánscrito, Mallinson dice que todas estas palabras son «neologismos modernos» que no aparecen en los textos antiguos en sánscrito.

La modernización del yoga

Todo empezó a cambiar a principios del siglo XX, con el movimiento de la eugenesia y el creciente interés en lo que empezó a llamarse la cultura física.

Eugen Sandow,

Los fisioculturistas y luchadores, como el alemán Eugen Sandow, que medía las estatuas de dioses griegos para emular su aspecto físico, empezaron a ser celebrados. El fisioculturismo se puso de moda a principios del siglo XX. Sandow visitó India en 1902 y fue celebrado como un héroe al aportar un método accesible para fortalecer el cuerpo que los indios no asociaban con el «aparato de opresión colonial británica», dice Singleton.

A partir de entonces, se empezaron a revivir antiguas tradiciones indias de entrenamiento físico, mezcladas con las occidentales y con ideas de Sandow, las asanas y cosas como el saludo al sol.

Todo esto empieza a influir en cómo se concibe y se practica el yoga.

En esa época comienza la modernización del yoga, de forma que se empiezan a incorporar nuevos aspectos.

Incluso se hacen experimentos científicos para comprobar los beneficios del yoga.

Es en la década de 1930 cuando se produce la mayor experimentación, se reviven viejas asanas y se crean otras nuevas.

Entre los innovados estuvieron Krishnamacharya y Yogendra, quien viajó a Estados Unidos y, probablemente, «dio la primera demostración de yoga» en un país occidental.

Intercambio este-oeste

Y algunas de las nuevas posturas de yoga se exportaron a los países occidentales, de forma que el este y el oeste entablaron un diálogo constante del que nacieron los sistemas del yoga moderno.

Mary Bagot Stack,

Una de las personas que introdujo esas posturas fue Mary Bagot Stack, una mujer nacida en Dublín que viajó a India a principios del siglo XX y, al volver a Reino Unido, formó la organización de la Liga de Mujeres de Salud y Belleza, la más popular del momento.

 Bagot enseñó ejercicios inspirados en las posturas de yoga que había aprendido en India, aunque con un propósito más centrado en la belleza. Los Beatles viajaron a India. En los años 60, hubo un aumento enorme del interés por India en los países occidentales.

Y aumentó la demanda por clases de yoga en países como Reino Unido.

La práctica del yoga fue luego incorporada por parte de la Autoridad de Educación de Londres.

Pero el director de Educación Física de la autoridad, Peter Makintosh, estableció unas reglas que han marcado la enseñanza del yoga fuera de India desde entonces: las clases no debían tener un contenido religioso o espiritual, debían ser seguras y limitarse a las posturas físicas y a los ejercicios de respiración.

Este nuevo modelo de enseñanza del yoga empezó a atraer sobre todo a las amas de casa de clase media del mundo occidental.

Y hasta hoy en día, las mujeres de clase media son la mayor parte de personas que enseñan y practican el yoga.

La periodista Mukti Jain Campion, autora del documental de la BBC sobre la historia secreta del yoga, lleva 20 años practicando yoga en Londres.

¿Ha cambiado su experiencia todo lo que ha aprendido sobre esa historia sorprendente y multicultural del yoga?

«No», contesta.

El yoga es más para la mente que para el cuerpo, según los expertos.

En India, en el este de Bombay, está el Instituto de Yoga Lonavla.

Su director y principal experto de India en posturas tradicionales, Manmath Manohar Gharote, ha dedicado su vida a encontrar antiguos manuscritos de yoga para entender cómo se practicaba en el pasado.

«¡Mucha gente no sabe lo que es el yoga!», dice Gharote. «La integración de la personalidad es lo básico del yoga».

Según Gharote, la personalidad tiene cinco aspectos distintos: físico, mental, emocional, social y espiritual.Y señala que «deben trabajar armoniosamente entre ellos».

«La flexibilidad de la espina dorsal, de los músculos, de las articulaciones, son importantes, pero esto no es lo principal», explica.

«El yoga es para la mente, si estabilizas tu mente, puedes eliminar el sufrimiento y dedicarte a la paz interior».

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Author: admin
Biografia: no tengo nada de interesante, soy un hombre qualquiera. Un saludo.
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