Giacomo Leopardi

Giacomo Leopardi, despues de Dante Alighieri, es el poeta mas apreciato en Italia.
Su biografia esta repleta de misterio y contradiciones, y es perfecta para crear un comic.
Asì despues de la Divina Comedia empecè con Leopardi.
Que pena que es en italiano, porque el dialogo es muy divertito.

Tengo que admitir que mi relacion con el poeta va mas allà de un comic. Hice una propuesta de interpretaciòn de algunas poesia para presentar una nueva forma de entender los mensajes ocultos ( a mi manera de ver) que van mas allà de la simple poesia.

Al final de la pagina se puede leer.

 

 

Comic

 

 

 

 

 

 

Giacomo Leopardi

 
 
 
Giacomo Leopardi
Leopardi, Giacomo (1798-1837) - ritr. A Ferrazzi, Recanati, casa Leopardi.jpg

 

 

Giacomo Leopardi, óleo sobre tela de A. Ferrazzi (1820), Recanati, Casa-Museo Leopardi.
Información personal
Nombre de nacimiento Giacomo Taldegardo Francesco di Sales Saverio Pietro Leopardi Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 29 de junio de 1798
Recanati Flag of the Papal States (pre 1808).svg Estados Pontificios
Fallecimiento 14 de junio de 1837 (38 años)
Nápoles Flag of the Kingdom of the Two Sicilies (1816).svg Reino de las Dos Sicilias
Causa de la muerte Cólera Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Ateísmo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Monaldo Leopardi Ver y modificar los datos en Wikidata
Adelaide Antici Leopardi Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Poeta, ensayista, filósofo, filólogo
Movimientos Romanticismo, clasicismo, pesimismo
Seudónimo Cosimo Papareschi Ver y modificar los datos en Wikidata
Géneros Poesía, ensayo, diálogo, égloga
Obras notables Versi
Canti
Operette morali
Firma Leopardi firma.gif
Web
Sitio web
Escudo
Coa fam ITA leopardi2.jpg

 

 

 

El conde Giacomo Taldegardo Francesco di Sales Saverio Pietro Leopardi (Recanati, 29 de junio de 1798 – Nápoles, 14 de junio de 1837) fue un poeta, filósofo, filólogo y erudito italiano del Romanticismo.

Biografía

Nacido en el palacio familiar de la costa adriática en Recanati, una aldea a cuatro millas de Loreto. Fue hijo de unos padres casi completamente opuestos: su madre, Adelaide, descendiente de los marqueses Antici, de luengo linaje, era conocida por su fanático catolicismo y su patológica cicatería (se alegró por la muerte de un hijo recién nacido en vista del ahorro que suponía). Por el contrario, su padre, el conde Monaldo, cuya ejecutoria de nobleza se remontaba al año 1200 y era una de las más vetustas de Italia, de ideología reaccionaria, era un erudito local que dilapidó la fortuna familiar y llegó a acumular una formidable biblioteca. Durante los años del apogeo napoleónico, el joven Giacomo crece junto a sus hermanos Carlo y Paolina en un ambiente rígido y reaccionario, cada vez más austero debido a la debilitación del patrimonio familiar por las malogradas especulaciones financieras del padre, y posteriormente sometido al control riguroso y severo de la madre, la cual consiguió recuperar parte del decaído esplendor de la familia a costa de numerosos y humillantes sacrificios impuestos a sus hijos y a su marido. La formación cultural de Giacomo, Carlo y Paolina (de los otros siete hijos nacidos del matrimonio Leopardi, sólo sobreviviría el último, Pierfrancesco) es desempeñada por algunos preceptores religiosos de gran erudición, el jesuita mexicano José Torres y Francisco Serrano y los abates Sanchini y Borne, quienes forman a los jóvenes hermanos en el estudio de las letras y de las ciencias.

Fanny Targioni Tozzetti.
Desde su nacimiento Giacomo fue minado por la enfermedad: tuvo una enfermedad de Pott que le combó la espalda y además padeció un severo raquitismo; consumió su infancia estudiando desesperadamente y leyendo con una curiosidad inagotable hasta altas horas de la noche. A los once años lee a Homero, a los trece escribe su primera tragedia; a los catorce la segunda: Pompeyo en Egipto; a los quince un ensayo sobre Porfirio. A esa edad conocía ya siete lenguas y había estudiado casi de todo: lenguas clásicas, hebreo, lenguas modernas, historia, filosofía, filología, ciencias naturales y astronomía. Los maestros que habrían debido prepararle para el sacerdocio debieron admitir que no tenían mucho que enseñarle. Tanto estudio repercutió en su salud: Leopardi fue durante toda su vida un hombre enfermizo. En 1810 recibió la tonsura de manos del obispo Bellini. Pero la lectura de los enciclopedistas franceses destruye definitivamente su fe religiosa. Leopardi evocará estos días de infancia y juventud en su famoso poema «Le ricordanze», («Los recuerdos»). Con motivo de sus trabajos de traducción, entabla correspondencia con el ya anciano humanista Pietro Giordani, que será su amigo y editor. Su primer amor es la prima del padre Gertrude Cassi-Lazzari, de 27 años, que ve llegar a casa como una aparición; a ella está dedicado su poema «El primer amor».
 
Escribió un tratado de historia de la astronomía y dos poemas en griego antiguo que lograron engañar a ciertos helenistas de la época. El culto de la gloria de los héroes antiguos llevaba a Leopardi a probarse en distintos géneros: a los diecisiete compuso un ensayo Sobre los errores populares de los antiguos; a los diecinueve inicia su cuaderno de apuntes, Zibaldone dei pensieri, que le acompañará hasta 1832; a los veinte compone los que serán sus primeros poemas y «Sobre el monumento a Dante». Al año siguiente, enfermo de la vista, que iba perdiendo progresivamente, y del espíritu, poseído por un pesimismo cósmico, intenta en vano fugarse de Recanati y lo consigue humillado al descubrir que su padre intercepta su correspondencia con el patriota liberal italiano Montani. Desde ese momento su vida se convierte en un círculo vicioso de huidas y regresos a su ciudad natal: Roma (1822 y 1823), Bolonia (1825), Milán (1825), Florencia (1830), donde conoce a su inseparable amigo y primer biógrafo, Antonio Ranieri, de nuevo Roma en 1831 y Florencia en 1832, son los hitos de este viaje doloroso, en el que va dejando atrás proyectos de trabajo irrealizados (en 1828 le ofrecen una cátedra en la Universidad de Bonn, que rechaza) y amores imposibles: Teresa Carniani-Malvezi, o Fanny Targioni-Tozzetti (la mujer que fue cantada por Leopardi en sus poemas bajo el nombre de Aspasia, la cortesana amada por Pericles). Subsiste dando clases particulares y emprendiendo trabajos editoriales. En su Dialogo di Tristano e di un amico llega a escribir uno de sus pasajes más desolados:
Leopardi en su lecho de muerte

 

 

Hoy no envidio ya ni a los necios ni a los sabios, ni a los grandes ni a los pequeños, ni a los débiles ni a los poderosos; envidio a los muertos, sólo por ellos me cambiaría (Diálogo entre Tristán y un amigo)

Este diálogo forma parte de sus ensayos filosóficos, publicados con el título de Opúsculos morales (1827), muchos de ellos en forma de diálogo. En 1830 deja Recanati por última vez, en 1831 aparece la primera edición de sus Canti (la segunda lo hará en 1835. En 1833 marcha a Nápoles, donde muere en 1837; su gran amigo Antonio Ranieri lo libra de la fosa común y costea su tumba y lápida, publicando años después el primer estudio biográfico sobre el poeta.

El gran amigo de Leopardi, Antonio Ranieri.

Condiciones de salud

En 1815-1816 Leopardi fue afectado por algunos problemas físicos de tipo reumático y psicológicos que fueron atribuidos al menos en parte – como la supuesta escoliosis- al estudio excesivo, al aislamiento, a la inmovilidad y a las posiciones incómodas de los largos días pasados en la biblioteca de Monaldo. La enfermedad se presentó con fiebre y enfermedad pulmonar y, a continuación, con la deformación de la columna vertebral (causa de la doble joroba) con dolor y problemas cardíacos, circulatorios y respiratorios, interrupción del crecimiento, problemas neurológicos en piernas, brazos y ojos y todo tipo de disturbios y cansancio persistente; en 1816 Leopardi estaba convencido de que estaba a punto de morirse. Él mismo se inspiró en estos graves problemas de salud, de los que también habló con Pietro Giordani, para la larga cantiga «La aproximación de la muerte» y, más tarde, para «Los recuerdos», en el que define su enfermedad como «ciego mal», es decir, un mal de orígenes pocos claros.

 

Pensamiento y estilo

Los escritos de Leopardi se caracterizan por un pesimismo profundo y sin lenitivos: es una voz que grita el desamparo del ser humano y la crueldad de una natura naturans implacable, que le azuza desde su propio nacimiento hasta más allá de la muerte. En este valle de lágrimas, Leopardi se aferra, a pesar de todo, a tres consuelos: el culto de los héroes y de un pasado glorioso, pronto sustituido por el de una edad de oro, que le emparenta con Hölderlin; el recuerdo del juvenil engaño antes de la brutal irrupción de «la verdad» y la evocación de una naturaleza naturata, de un paisaje brumoso y lunar donde al anochecer se escucha siempre perderse o acercarse por un camino la canción melancólica de un carretero.

Como un infante, con asiduo anhelo / fabrica de cartones y de hojas / ya un templo, ya una torre, ya un palacio, / y apenas lo ha acabado, lo derriba, / porque las mismas hojas y cartones / para nueva labor son necesarias; / así Natura con las obras suyas, / aunque de alto artificio y admirables, / aún no las ve perfectas, las deshace / y los diversos trozos aprovecha. / Y en vano a preservarse de tal juego, / cuya eterna razón le está velada, / corre el mortal y mil ingenios crea / con docta mano; que a despecho suyo, / la natura cruel, muchacho invicto, / su capricho realiza, y sin descanso / destruyendo y formando se divierte. / De aquí varia, infinita, una familia / de males incurables y de penas / al mísero mortal persigue y rinde; / una fuerza implacable, destructora, / desque nació lo oprime dentro y fuera / y lo cansa y fatiga infatigada, / hasta que cae en la contienda ruda / por la impía madre opreso y enlazado… (Palinodia al marqués Gino Caponi)

Leopardi siente un profundo desprecio por los falsos consuelos del pensamiento progresista y por el contrario siente una piedad infinita por el deseo de felicidad que los mueve y la huérfana estirpe humana, que le lleva a la compasión y a la solidaridad.

El género humano no creerá nunca no saber nada, no ser nada, no poder llegar a alcanzar nada. Ningún filósofo que enseñase una de estas tres cosas habría fortuna ni haría secta, especialmente entre el pueblo, porque, fuera de que todas estas tres cosas son poco a propósito para quien quiera vivir, las dos primeras ofenden la soberbia de los hombres, la tercera, aunque después de las otras, requiere coraje y fortaleza de ánimo para ser creída. («Il genere umano non crederà mai né di non saper nulla, né di non essere nulla, né di non aver nulla a sperare. Nessun filosofo che insegnasse l’una di queste tre cose, avrebbe fortuna ne farebbe setta, specialmente nel popolo: perché, oltre che tutte tre sono poco a proposito di chi vuol vivere, le due prime offendono la superbia degli uomini, la terza, anzi ancora le altre due, vogliono coraggio e fortezza d’animo a essere credute», Diálogo entre Tristán y un amigo)
 
Asume con dignidad la angustia y la protesta del hombre ante un infinito sordo y amenazador, como aparece en su poema metafísico más famoso, «El infinito», o en otro de sus poemas memorables, «A sí mismo». Al final de sus días, sin embargo, atenuó ese pesimismo de forma parecida a como Ludwig van Beethoven lo hizo en su Testamento de Heiligenstadt, y así aparece en su poema «Palinodia» dirigido al marqués Gino Capponi, pero cerrado sin embargo por una cabal ironía.Sus poemas, recogidos en I Canti (Cantos, 1831) poseen una notable perfección formal, una forma neoclásica y un contenido romántico; en sus comienzos atrajo la atención del público a través de su oda patriótica Agli italiani (1818), pero hoy en día es reconocido, en cambio, por ser el mayor poeta lírico de la Italia del siglo XIX. Los Cantos tienen tres tramos muy diferenciados. Uno primero más neoclásico, muy influido por los clásicos grecolatinos y Dante y Petrarca; un segundo donde está el Leopardi más puro, más intenso, con los poemas más bellos, y un tercero marcado por el pensamiento y la poesía reflexiva. Esta tercera parte es la que más le interesó a Unamuno, quien tradujo «La retama», la flor del desierto, uno de los poemas más conocidos del poeta italiano. Es así que en su obra Del sentimiento trágico de la vida, Unamuno incluye aquella denominación que hace Leopardi de la naturaleza: «Madre en el parto, en el querer madrastra».
 

Ediciones, traducciones y trascendencia

Tras las ediciones de los Canti de 1831 (Florencia, Piatti), en la que algunos poemas ya se habían publicado separadamente, y de 1835 (Nápoles, Starita), aumentada y autorizada por el autor, pero prohibida por el gobierno borbónico, vino la póstuma de Antonio Ranieri en 1845, que añadió «La ginestra o Il fiore del deserto». Los Canti han gozado de la excelente edición crítica de Emilio Peruzzi con la reproducción de los autógrafos (Milán, Rizoli, 1981). La última edición y más fiable de las Operette morali es la tercera y definitiva de Nápoles, Starita, 1835, también prohibida por el gobierno.

A lo largo del siglo XIX fueron numerosas las traducciones parciales de su prosa y poesía. Una biografía en dos gruesos volúmenes, en la que intercaló traducciones de casi toda la obra poética del autor, es la de Carmen de Burgos, «Colombine», en 1911. En 1928 se publicó la de Miguel Romero Martínez (Poesías de G. Leopardi, Madrid: CIAP), en 1929 la del poeta colombiano Antonio Gómez Restrepo (Cantos, Roma, 1929). Antonio Colinas ha traducido y estudiado numerosas obras de Leopardi, y también son interesantes las traducciones de Luis Martínez de Merlo, Diego Navarro y Eloy Sánchez Rosillo.

El primero en divulgarlo en España fue Juan Valera («Sobre los cantos de Leopardi», 1855); siguió José Alcalá Galiano, (Poetas líricos del XIX: Leopardi. Sección VII, 1870); Carmen de Burgos prologó una importante traducción en dos volúmenes (1911). Prestaron a su obra atención escritores como Miguel de Unamuno, Marcelino Menéndez Pelayo, Juan Luis Estelrich y Enrique Díez Canedo, entre otros muchos. Hay huella suya en la obra de poetas como Luis Cernuda, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Carlos Barral, Carlos Clementson, Antonio Colinas y Andrés Trapiello.

 

 

Palacio familiar en Recanati.

 

 

Biblioteca en el palacio familiar de Recanati.

 

 

Tumba de Leopardi en Nápoles.

 

 

Busto de Leopardi Op.1 en yeso que se exhibe en el Museo Tripisciano de Palazzo Moncada en Caltanissetta.

       

Obras

  • Canzoni (1824), edición «Annesio», Nápoles. Es el primer gran libro de poesía de Leopardi donde se presenta como poeta ético y civil. La obra consta de diez composiciones escritas entre 1818 y 1823 y se encuentran en orden cronológico:
    • All’Italia
    • Sopra il monumento di Dante che si prepara in Firenze
    • Ad Angelo Mai quand’ebbe trovato i libri di Cicerone della Repubblica [con dedicatoria a Leonardo Trissino]
    • Nelle nozze della sorella Paolina
    • A un vincitore nel pallone
    • Bruto minore
    • Alla primavera o delle favole antiche
    • Ultimo canto di Saffo
    • Inno ai patriarchi o dè principii del genere umano
    • Alla sua donna
  • Versi (1826), edición «Stamperia Le Muse», a cuidado de Pietro Brighenti, Bolonia. Publicado a sus propias expensas; es la segunda y relevante selección poética del autor. Comprende todos los textos aprobados sin incluir ninguna canción de 1824:
    • Idilli
      • L’infinito. Idillio I
      • La sera del dí di festa. Idillio II
      • La ricordanza. Idillio III
      • Il sogno. Idillio IV
      • Lo spavento notturno. Idillio V
      • La vita solitaria. Idillio VI
    • Elegie
      • Elegia I
      • Elegia II
    • Sonetti in persona di Ser Pecora Fiorentino Beccaio
      • Sonetto I
      • Sonetto II
      • Sonetto III
      • Sonetto IV
      • Sonetto V
    • Epistola
      • Epistola al Conte Carlo Pepoli
    • Guerra dei topi e delle rane
      • Canto I
      • Canto II
      • Canto III

Vulgarización de la sátira de Semónides sobre las mujeres.

  • Canti (1831), edición «Piatti», Florencia. Estructura tripartita con Canciones, Idilios y Cantos pisano-recanateses. Se compone de 23 obras:
    • All’Italia
    • Sopra il monumento di Dante che si prepara in Firenze
    • Ad Angelo Mai quand’ebbe trovato i libri di Cicerone della Repubblica [con dedicatoria a Leonardo Trissino]
    • Nelle nozze della sorella Paolina
    • A un vincitore nel pallone
    • Bruto minore
    • Alla primavera o delle favole antiche
    • Inno ai patriarchi o dè principii del genere umano
    • Ultimo canto di Saffo
    • Il primo amore [Elegia I B24]
    • L’infinito. Idillio I
    • La sera del giorno festivo. Idillio II
    • Alla luna [La ricordanza]
    • Il sogno
    • La vita solitaria
    • Alla sua donna
    • Al Conte Carlo Pepoli
    • Il risorgimento
    • A Silvia
    • Le ricordanze
    • Canto notturno di un pastore errante dell’Asia
    • La quiete dopo la tempesta
    • Il sabato del villaggio
  • Opúsculos morales (1827), son, en su mayor parte, cortos diálogos en que aparecen expuestas las ideas de Leopardi acerca de la desesperación.

 

 


 

 

Propuesta de interpretación sobre Giacomo Leopardi

Hace años, rebuscando en mi mini-biblioteca en

busca de un libro, me topé con Leopardi, canti, (Lucio Felici,

Perugia, 1981, Newton Compton editori). Lo leí. Entre líneas del

poeta, narrado con una síntesis admirable, reconocí los rasgos de

una experiencia existencial que había vivido años antes y que tuvo

un impacto radical en mi vida.

Decidí leer todo lo que habìa disponible en

Leopardi, pero con un rápido cálculo me di cuenta de que dos o tres

vidas no serían suficientes para hacerlo; el número de textos que

se le dedican es ilimitado al igual que el volumen de sus obras.

Luego dirigí mi atención al Ciclo Canti y Aspasia para confirmar mi

intuición.

Descubrí a un poeta inédito e insospechado, y

un Maestro espiritual.

En la cultura occidental, las referencias

culturales a los Maestros espirituales son raras. Incluso George

Ivanovitch Gurdjeff, quizás el Maestro espiritual más conocido del

último siglo en Occidente, gracias a la voluminosa producción

literaria de Piotr Demianovich Ouspensky, su discípulo durante ocho

años, aunque nació en Alejandrópolis, en el área transcaucásica

del sur de Rusia, y aunque vivido en varios países de Oriente Medio

y durante muchos años en Francia, se le considera más oriental que

occidental.

No obstante, creo que es posible afirmar que

Occidente también tuvo sus grandes Maestros, aunque fueron

desconocidos para la mayoría. Maestros espirituales insospechados,

como en mi opinión fue Petrarca y como descubrí que lo era

Leopardi.

El Maestro es un hombre que vive la experiencia

del Samadhi, un estado de iluminación espiritual permanente que

genera un magnetismo extraordinario sentido por todos aquellos con

quienes entra en contacto. Samadhi es el conocimiento directo y

permanente de causas y efectos, la conciencia de la propia existencia

y la persistencia en este estado de alocociencia.

Llegar a este estado interior, convertirse en

Maestro, Iluminado, es una posibilidad inherente a la naturaleza

humana. Es el estado al que todos tendemos; es el estado que la

tradición cristiana llama Paraíso.

En mi experiencia,

el primer paso (1)

en el camino hacia la iluminación es un

profundo malestar que puede surgir de múltiples causas como el amor,

el trabajo, la familia, la salud. El estado de malestar que llevó a

Gautama Siddarta a convertirse en Buda (iluminado), por ejemplo,

nació del descubrimiento de la existencia de la enfermedad, la vejez

y la muerte, experiencias que los miembros de su corte le ocultaron

escrupulosamente; para Leopardi fue la realización de su defectos

físicos; para Gurdjieff fue el deseo insaciable de conocimiento lo

que lo obligó a viajar a todas partes.

Este malestar genera tensión,

el segundo paso (2)

uno se siente en conflicto consigo mismo y con

el mundo. Este punto en Leopardi está bien definido.

El tercer paso (3)

pasa cuando el estado de tensión crece y

alcanza el punto de ebullición: entonces ocurre el milagro,

el cuarto paso (4)

auto aceptación, la entrega. A esto le sigue

el quinto paso (5)

la colocación de armas y

el sexto (6)

el vaciado interior. La basura interior

acumulada durante años se desvanece y uno siente por primera vez el

Yo,

el séptimo paso (7)

ese 'yo' que nunca había tenido la oportunidad

de asomarse al área de la conciencia activa.

En este punto, la vida de uno ha cambiado

drásticamente. Nada se ve ni se siente como antes. La mente está

absorta en las preguntas: '¿Quién soy yo?', '¿Por qué existo?',

El octavo paso (8)

y tiende a intentar responder. Si el deseo de

conocer las respuestas alcanza la intensidad necesaria,

el noveno paso (9)

la mente se detiene por un breve momento y

ocurre el Satori,

el décimo paso (10)

un estado en el que se tiene un sabor de

Iluminación. Es un breve período de 'no mente' en el que se

experimenta la verdadera naturaleza del ser humano.

Cuando cesa el estado de Satori, se siente un

terror existencial indescriptible; sabemos que hemos caminado al

borde de un abismo. En este

undécimo paso (11)

durante una temporada el estado de 'no-mente'

nos hizo posible ver y comprender la ilusión de la vida (lo que los

hindúes llaman maya, el velo que cubre la realidad). Luego, con el

regreso de la mente, regresa la percepción normal de las cosas.

Si la mente desaparece definitivamente para

dejar toda la etapa de la vida al Ser, uno entra en Samadhi, ese

estado que los budistas llaman Nirvana o Iluminación (12).

Osho, el gran Maestro espiritual, enseña que

Gautama Siddartha, después de años de ascetismo muy rígido y

práctica de yoga intensa, decepcionado por los resultados obtenidos,

abandonó todos los esfuerzos. Por el contrario, esto produjo en su

ser un profundo estado de relajación del que nació el milagro: su

mente cesó. Solo entonces Satori fluyó hacia Samadhi y Gautama

Siddartha se convirtió en el Buda. La diferencia entre los dos

estados radica en la temporalidad o permanencia del estado de

no-mente.

Satori es el conocimiento exacto de lo que 'uno

no es', y genera el desprendimiento silencioso de los asuntos del

mundo cotidiano (13),

de ese mundo objetivo que todos experimentamos

en común; este desapego se convierte en una plataforma de

lanzamiento interior desde la que continuar hacia el conocimiento de

'lo que es'.

El impacto con esta realidad desarrolla la

percepción de lo que 'uno es', y surge el deseo de comunicar el

nuevo estado en el que 'uno es' (14).

La experiencia que se desea comunicar no está

respaldada por la actividad mental, por lo que las técnicas que se

utilizan normalmente para comunicarse son ineficaces. Los Maestros

espirituales de todas las edades se han enfrentado a la imposibilidad

de transmitir con palabras el alcance de la transformación

experimentada. La percepción de esta imposibilidad conduce al

desarrollo de nuevas estrategias de difusión (15).

Para mayor claridad, enumero los pasajes que

conozco que conducen al Samadhi:

1) malestar existencial

2) Rechazo del malestar existencial y

consecuente drama interior

3) Ápice del drama interior

4) Aceptación plena del malestar existencial

5) Deposición de las armas utilizadas para

combatirlo

6) Vaciado interior

7) Primer autoconocimiento

8) Las preguntas '¿Quién soy yo?', '¿Por

qué existo?' y el deseo de encontrar las respuestas

9) Aumenta la intensidad del deseo.

10) Satori

11) Terror existencial por tomar conciencia

de la falsedad de la vida ordinaria

12) Nueva conciencia de sí mismo

13) Silencio y retirada del mundo

14) Deseo de comunicar la experiencia

15) Desarrollo de estrategias de difusión

Comparé esta secuencia con el texto de El

infinito y comencé a enmarcar las primeras palabras:

Esta colina siempre fue querida para mí (1)

Sempre caro mi fu quest’ermo colle (1)

Un estado de costumbre. El poeta describe su

estado de malestar: la soledad.

y este seto (2)

e questa siepe (2)

La barrera que impide la correcta visión de sí

mismo, que Leopardi probó constantemente.

que desde tanto del último horizonte la mirada

excluye

che da tanta parte dell’ultimo orizzonte il guardo esclude

Espacio delimitado, bien definido, un camino

interior preciso para llegar al Yo libre de molestias, una nueva

plataforma de lanzamiento desde la que continuar hacia lo

desconocido.

pero sentado y mirando (9)

ma sedendo e mirando (9)

La práctica de la meditación.

espacios infinitos más allá de eso

y silencios sobrehumanos

y muy profundo silencio (10)

interminati spazi al di là da quella

e sovrumani silenzi

e profondissima quiete (10)

El poeta describe una experiencia intraducible,

como si lo inteligible fuera inadecuado para experimentarla y la

mente, con todos sus trucos, inhibiera la retención en su memoria.

Finjo en mis pensamientos (11)

io nel pensier mi fingo (11)

Es la estrategia utilizada por aquellos que

experimentan Satori para vivir con el nuevo estado de autoconciencia;

una especie de aceptación pasiva de las reglas que rigen al ser

humano en la sociedad, para asegurar un equilibrio psicológico que

de otra manera no se habría producido, debido al terror existencial

 

donde el corazón casi se asusta. (11)

ove per poco il cor non si spaura. (11)

 

Y como el viento escucho susurrar entre estas

plantas

E come il vento odo stormir fra queste piante

Es la nueva conciencia de sí mismo, un Leopardi

completamente renovado, listo para continuar hacia lo desconocido.

Yo ese silencio infinito a esta voz comparo

io quello infinito silenzio a questa voce vo comparando

Se acerca la caída del concepto de dualidad, de

separación, de desapego: yo y los demás, yo y el mundo, yo y todas

las cosas.

y recuerdo lo eterno

e mi sovvien l’eterno

La fusión total del ser, ser por esencia sin

ningún testimonio.

y las estaciones muertas

e le morte stagioni

Tras el concepto de espacio, describe el

concepto de tiempo: de la eternidad, de las vidas pasadas a la vida

presente, el 'aquí y ahora', el momento esquivo que no se puede

perder, conduce al infinito.

y el presente y vivo el sonido de ella

e la presente e viva il suon di lei

La ola constante del cambio de conciencia, del

Satori a la aceptación pasiva del ser, cristaliza en el poeta una

particular situación interior, un refugio en el que esperar otro

vuelo solitario, donde mantener los pensamientos bien alineados.

asi mis pensamientos se ahogan en esta

inmensidad

così fra questa immensità s’annega il pensier mio

Aquí es relevante que Leopardi escribe 'ahoga',

por lo que su pensamiento, su mente, muere, queda excluido de esa

inmensidad, aunque poco después agrega:

y dulce es para mí el naufragio en este mar.

e il naufragar m’è dolce in questo mare.

Y sugiere que sólo el náufrago puede disfrutar

de esa inmensidad, porque no lleva consigo una mente pasiva, como si

naufragara por sí mismo.

El Infinito sigue los puntos enumerados

anteriormente, no cronológicamente sino en general, como sucede en

la Divina Comedia de Dante Alighieri.

En medio del viaje de nuestra vida

Nel mezzo del cammin di nostra vita

 

Dante escribió la Divina Comedia a la edad de

35 años, notoriamente una época de crisis.

Me encontré en un bosque oscuro

mi ritrovai per una selva oscura,

Experiencia Satori (10)

porque el camino correcto se perdió

chè la dritta via era smarrita

Estado de malestar (1).

Ay, decir lo que fue es algo difícil

Ahi quanto a dir qual era è cosa dura

Satori es una experiencia que no se puede

traducir, no se puede describir

¡Este bosque salvaje, duro y fuerte que renueva

el miedo en el pensamiento!

esta selva selvaggia e aspra e forte che nel pensier rinova la paura!

'... Finjo en mis pensamientos' de Leopardi.

Es tan amargo que poco es más muerte;

Tant’è amara che poco è più morte;

Terror existencial (11).

pero para lidiar con lo bueno que encontré

allí,

les contaré sobre las otras cosas que he

observado allí,

no se como pude entrar

porque estaba tan lleno de sueño en ese momento

ma per trattar del ben ch’i’ vi trovai,

dirò de l’altre cose ch’i’ v’ho scorte.

Io non so ben ridir com’i v’intrai,

tant’era pien di sonno a quel punto

El estado meditativo, 'pero sentado y mirando'

de Leopardi.

que el camino verdadero abandoné.

Estado de malestar (1).

El Infinito encarna los primeros doce pasos de

la secuencia.

Algunos, como el noveno, el deseo de

conocimiento, no están elaborados, lo que ocurre en cambio en la

Canción nocturna de un pastor errante de Asia.

Aquí Leopardi plantea trece preguntas

existenciales que surgen de la nueva visión de las cosas tras la

experiencia del primer auto conocimiento (7): una

observación libre de la carga psicológica creada por el estado

de malestar (1).

El deseo de saber es una fase preparatoria en la

que concurren todos los elementos racionales del investigador: su

vivencia personal, el abandono repetido a la angustia de nacer,

'es fatal para los nacidos en Navidad';

“…è funesto a chi nasce il dì natale

en el Poeta toma forma una nueva

auto-conciencia, la evidente separación de todas las cosas, el

pensamiento derivado de sentirse separado del mundo y de los factores

causantes, la primera duda sobre la cual especular con nuevos

criterios, centrando la atención en uno mismo y no en elementos

comparativos

'O tal vez se equivoca de la verdad, apuntando

al destino de otros, mi pensamiento'.

O forse erra dal vero, mirando all’altrui sorte, il mio pensiero”.

1 ¿Qué haces, luna, en el cielo?

1 Che fai tu, luna, in ciel?

2 Dime, ¿qué haces, luna silenciosa?

2 Dimmi che fai, silenziosa luna?

3 ¿Todavía no estas satisfecha por volver a

las calles eternas?

3 Ancor non sei paga di riandar i sempiterni calli?

4 Aún no tomes timidez, ¿aún eres vaga al

mirar estos valles?

4 Ancor non prendi a schivo, ancor sei vaga di mirar queste valli?

5 Dime, oh luna: ¿cuánto vale su vida para el

pastor, tu vida para ti?

5 Dimmi, o luna: a che vale al pastor la sua vita, la vostra vita a voi?

6 Dime: ¿dónde tienden mis breves andanzas, tu

curso inmortal?

6 Dimmi: ove tende questo vagar mio breve, il tuo corso immortale?

7 Pero ¿por qué dar al sol, por qué mantener

con vida a quién entonces de ese

necesita consolar?

7 Ma perché dare al sole, perché reggere in vita chi poi di quella

consolar convenga?

8 Si la vida es una desgracia, ¿por qué dura

con nosotros?

8 Se la vita è sventura perché da noi si dura?

9 Cuando miro las estrellas arder en el cielo,

me digo pensando:

a que muchas astrellas?

9 Quando miro in ciel arder le stelle; dico fra me pensando:

a che tante facelle?

10 Qué hace el aire infinito y esa profunda

serenidad infinita?

10 Che fa l’aria infinita, e quel profondo infinito seren?

11 ¿Qué significa esta inmensa soledad?

11 Che vuol dire questa solitudine immensa?

12 ¿Y quién soy yo?

12 Ed io chi sono?

13 Porque en reposo, ocioso, todo animal se

sacia;

yo, si me acuesto en reposo, ¿me asalta el

aburrimiento?

13 Perché giacendo a bell’agio, ozioso, s’appaga ogni animale;

me, s’io giaccio in riposo, il tedio assale?

La undécima fase de la secuencia contiene dos

fases consecuentes: la conciencia de la vacuidad de la vida ordinaria

y el terror existencial que sigue.

Como primer impacto, la experiencia del Satori

despierta un terror existencial inmanejable y relega al sujeto que lo

experimenta a un aislamiento casi forzado, una salida de las

representaciones cotidianas en las que es imposible participar, una

abdicación del intelecto de las ficciones mundanas en las que sigue

el lento desarrollo de una especie de anticuerpo mental, que

establecerá las nuevas bases psicológicas:

​​ '...yo fingo en mis pensamientos'.

...io nel pensier mi fingo”.

Sólo más tarde comenzaron los intentos de

revelar la experiencia. Y me refiero a intentos intencionados, ya que

comunicar esa experiencia a través de los canales regidos por el

intelecto es prácticamente imposible: durante el Satori los

mecanismos cerebrales y los procesos intelectuales, bases naturales

para la traducción de las experiencias en palabras, son inadecuados

para decodificar el evento. Durante Satori la mente está ausente;

por tanto, sólo se puede intentar describir el recuerdo de lo que se

ha experimentado.

Durante unos seis años, la actividad literaria

de Leopardi se detuvo. El final de esta fase puede situarse en 1830,

cuando regresó a Florencia tras su última estancia en Recanati y

escribió El pensamiento dominante, una canción libre con rimas en

el medio, donde aborda su nuevo estado de conciencia.

Dulce y poderoso dominator

Dolcissimo, possente dominator

Aquí es evidente el cambio de personalidad del

poeta que reconoce lo dulce y poderoso nuevo estado existencial

causado por Satori.

de mi mente profunda,

di mia profonda mente,

pura autoconciencia,

pero querido regalo del cielo;

ma caro dono del ciel;

consorte de mis días sombríos,

consorte ai lugubri miei giorni,

Pensamiento que volverás tantas veces en frente

de mi,

pensier che innanzi a me sì spesso torni ,

Es la primera vez que Leopardi combina ese

habitual estado de malestar (1) mis días sombríos,

con una contraparte decididamente positiva y favorable, querido

regalo del cielo”, la situación interior desencadenando la

experiencia de Satori vivida repetidamente por el poeta.

de tu naturaleza arcana quien no habla?

di tua natura arcana chi non favella?

Su poder entre nosotros, ¿quién no lo sentì?

Il suo poter fra noi chi non sentì?

Aun siempre decir sus efectos

Pur sempre che in dir gli effetti suoi

las lenguas humanas, el propio sentir impulsa,

le umane lingue il sentir proprio sprona,

parece novo escuchar lo que razona

par novo ad ascoltar ciò ch’ei ragiona

Aquí el punto (14) es claro: la

comunicación de la experiencia '¿quién no habla?”, “¿Quién

no escuchó?”,

contar sus efectos

"dir gli effetti suoi..."

y todos los problemas inherentes a la revelación

de un pensamiento en particular

parece novo escuchar lo que razona”

Luego describe su estado mental pasado y lo

compara con el presente,

que solitaria ha estado mi mente desde entonces

come solinga è fatta la mente mia d’allora

Significa el punto (1) el estado de

malestar, en el que el sujeto es el centro pasivo de la experiencia,

inconsciente de su propia existencia,

que te estableciste allí

che tu quivi prendesti a far dimora,

la transición a la conciencia de la propia

existencia, la superación de la experiencia conceptual de la

existencia, que por su naturaleza es inconsistente y estática,

desprovista de impulso evolutivo.

En este punto quiero aclarar la diferencia entre

autoconciencia y ser: si le preguntara a cualquier individuo si es

consciente de su propio ser, la respuesta sería:“Claro que si,

respiro, pienso, ejerzo el libre albedrío, veo con los ojos, siento

con los oídos, pruebo con el paladar, toco con las manos y siento mi

cuerpo hecho de materia: en fin, es obvio que existo”. Esta es la

autoconciencia periférica, pero es todo lo que tenemos de nosotros

mismos: la dualidad que ve 'yo soy' en oposición a todo lo demás.

La conciencia, por otro lado, es una forma de

certeza existencial que se deriva de la experiencia total y directa

de uno mismo proveniente de una fuente única e indivisa. El que 'es

consciente' no se siente separado de la experiencia que vive sino que

sabe que es el centro donde surge el mundo que vive, sabe que es su

creador y creado al mismo tiempo.

absorbido en lo que me rodea como la velocidad

de un rayo

Ratto d’intorno intorno al par del lampo

todos mis otros pensamientos desaparecen,

gli altri pensieri miei tutti si dileguar,

como si no hubiera escape para los pensamientos

más tenaces, para los que apoyan nuestros ideales por los que

estamos dispuestos a sacrificarnos, dice Leopardi a todos, nadie

excluido; la renovación es total e implica una convivencia incómoda

con la lentitud del mundo de las relaciones.

Que se han convertido, aparte de ti solo, en

todas las obras terrenales,

Che divenute son, fuor di te solo, tutte l’opre terrene,

toda mi vida en mi mirada!

tutta l’intera vita al guardo mio!

Qué intolerable aburrimiento la ociosidad, el

comercio usado,

Che intollerabil noia gli ozi, i commerci usati,

y de vano placer la vana spene, junto con esa

alegría,

e di vano piacer la vana spene, allato a quella gioia,

alegría celestial que me viene de ti!

gioia celeste che da te mi viene!

Lentamente se infiltra la desilusión con la

estupidez humana, condición generada por Satori que ocurre con

frecuencia, y de una duración más o menos corta. '

Como de las piedras desnudas de los Apeninos

Come da nudi sassi dello scabro appennino

a un campo verde que sonríe en la distancia

a un campo verde che lontan sorrida

el bramoso peregrino vuelve los ojos;

volge gli occhi bramoso il pellegrino;

tal yo de la seca y dura conversación mundana

tal io dal secco ed aspro mondano conversar

con gana, casi en un jardín feliz, vuelvo a ti,

vogliosamente, quasi in lieto giardino, a te ritorno,

y refresca mis sentidos tu estancia.

e ristora i miei sensi il tuo soggiorno.

Aquí comienza una descripción velada por la

desilusión: “Apeninos accidentados”, “conversar mundano

seco y áspero”, que se hará más pronunciado más adelante.

Siempre los cobardes y las almas poco generosas,

abyectas la tenias con desprecio.

Sempre i codardi, e l’alme ingenerose, abbiette ebbi in dispregio.

Ahora todo acto indigno pincha mis sentidos

inmediatamente;

Or punge ogni atto indegno subito i sensi miei;

Mueva el alma cada ejemplo de cobardía humana

inmediatamente a indignaciòn.

move l’alma ogni esempio dell’umana viltà subito a sdegno.

El gran cambio interior se destaca en este

pasaje:

Nunca desde entonces que en la primera esta vida

que se entiende por prueba,

Giammai d’allor che in pria questa vita che sia per prova intesi,

el miedo a la muerte no se apoderó de mi pecho

timor di morte non mi strinse il petto

donde la nueva visión del acercamiento a la

vida desde la experiencia directa afirma, “por prueba entendì”,

el miedo y deseo de muerte que acompañó el poeta durante mucho

tiempo, se desvanece por efecto del entendimiento directo: “entendì.”

Dejo unas líneas donde Leopardi reitera

conceptos ya planteados y centro mi atención en un pasaje donde se

explican algunas relaciones que pueden ser mal entendidas.

No tiene ningún valor, la vida no tiene sentido

sino por él

Pregio non ha, non ha ragion la vita se non per lui

El propósito de la vida ya no es la búsqueda

de la felicidad o la devoción a una entidad suprema, sino la prueba

directa de Satori, desde la cual establecer una plataforma de

lanzamiento para continuar, luchando con uno mismo, el único enemigo

real, hacia Samadhi, la fusión total.

Para el que es todo para el hombre,

Per lui ch’all’uomo è tutto,

Aquí refuerza la sentencia y luego pasa al

destino, limpiándolo de habernos puesto en tanto sufrimiento.

A tanto sufrimiento sin ningun alcanze

a tanto patir senz’altro frutto

Cabe señalar que aquí el destino no representa

al creador del hombre, sino al camino, al malestar individual (1)

que participa de todos nuestros acontecimientos intelectuales, y

continúa:

Solo por lo que a veces, para no tontos,

Solo per cui talvolta, non alla gente stolta,

para el corazón no vil, la vida de la muerte es

más suave.

al cor non vile la vita della morte è più gentile.

Aquí se requiere una pausa de reflexión para

comprender el significado exacto de la vida de la muerte. En las

formas avanzadas de alocociencia, algunos términos tienen un

significado opuesto, por ejemplo, vida entendida como las relaciones

entre las personas, significa muerte, porque no se sustenta en la

conciencia del ser y la muerte, entendida como el cese de la vida

física, significa vida, porque su experiencia implica una visión

ampliada del Yo, integral y decisivo. Es necesario referirse al

tercer paso (3), 'Cúspide del drama interior', para

comprender el significado de la gente loca, a decir los

cargados de lastre acumulado durante el intento de contrarrestar el

destino desfavorable, frente al corazón no vil, los que

tienen un archivo vacío emocional. Baste considerar que incluso

Jesús señaló en los niños a los custodios del Reino de los

Cielos, siendo aún vírgenes de la visión distorsionada de la vida,

los únicos con quienes la vida de la muerte es más amable.

Leopardi sigue desarrollando el pasaje de

'Vaciamiento interior'(6) en el poema A sí mismo,

donde todo parece ser una necrológica, una serie continua de ceses

interiores a las que estaba acostumbrado:

Ahora te acostarás para siempre, mi corazón

cansado

Or poserai per sempre, stanco mio cor,

Pereció el engaño extremo, en el que creí que

era eterno

Perì l’inganno estremo, ch’eterno io mi credei.

Falleciò. El deseo es extinguido. Posar para

siempre

Perì. Il desiderio è spento. Posa per sempre

Parece el momento culminante, el momento que

precede a la nueva auto-conciencia, el pasaje (7), 'Primer

Auto-conocimiento', y se deja llevar la última vez, como un adiós

definitivo al turbulento mundo interior que se evapora a sus pies.

Ya te tranquiliza. Desespera la última vez

T’acqueta omai. Dispera l’ultima volta

Y nace la visión correcta del vacío de la vida

conceptual

... y la infinita vanidad de lo todo.

e l’infinita vanità del tutto.

Este poema marca un pasaje evolutivo que el

poeta subraya al eliminar cualquier imagen idílica, al aumentar la

fuerza de las pausas, al crear una tensión que nutre el inevitable

pasaje evolutivo.

Ya en el Dolce Stil Novo algunos poetas

utilizaron paráfrasis como expediente para proteger la

correspondencia; utilizaban símbolos con doble sentido, una

característica necesaria para relegar la información a un círculo

específico de usuarios. Uno de estos símbolos es la 'mujer', muy

elogiada por el Maestro espiritual Guido Cavalcanti y sus discípulos,

incluidos Dante Alighieri, Lapo, Guinizelli, Cecco d’Ascoli, etc.

Leopardi usa el mismo recurso en la canción A

su mujer, dedicándole un himno de rara belleza

... recibes el himno de este amante desconocido.

questo d’ignoto amante inno ricevi.

Querida belleza

Cara beltà,

se vuelve hacia Satori y precisamente a su

recuerdo,

que mucho amor me inspira

che amore lunge m’ispiri

lejos, muy lejos, un espacio indefinido,

incalculable que no se puede encontrar sino a través de una

inspiración intensa, me inspiras, generado por la intensidad

del deseo de elevarse más allá de lo inteligible, es importante,

... o escondiendo tu rostro

o nascondendo il viso

lugar donde la morada ininteligible, escondida

del sentido común y la razón,

excepto en el sueño

fuor se nel sonno

excepto en el sueño, cuando los dos estados se

mezclan y se separan constantemente; donde se puede aplicar las

reglas de la vigilia en el reino de los sueños,

el corazon, oscura diva, me sacudes

il core ombra diva mi scuoti

porque la razón y el propósito, dos elementos

queridos por el poeta, solo pueden operar en estado de vigilia,

luchando contra los efectos del pasaje (11), la conciencia de

la falsedad de la vida, que sacude el corazón, “el corazón me

sacude” , pasión generalmente generada en el poeta por su

innato sentido investigador, una herramienta intelectual, de

razonamiento, y por la magia de la poesía natural que percibía

mientras miraba el paysaje

o en campos donde más vagamente brilla el dia y

alegria.

o ne’ campi ove splenda più vago il giorno e di natura il riso.

Luego caracteriza al Satori, destacando algunos

aspectos estratégicos:

tal vez este siglo inocente apreciaste que de

oro trae su nombre,

forse tu l’innocente secol beasti che dall’oro ha nome,

¿o ligera, entre la gente, alma vueles?

or leve intra la gente anima voli?

Es un aspecto extraordinario de Satori, aquí

entendido como 'conocimiento correcto', 'visión exacta'; es

precisamente su sencillez existencial, el libre ofrecimiento de sí

mismo, la disponibilidad evidente y constante, su 'ser' en todas

partes y siempre lo hace invisible para el distraído ...

¿O el destino avaro que te esconde de nosotros,

te prepara para el futuro?

o te la sorte avara ch’a noi t’asconde, agli avvenir prepara?

... al hombre vertido constantemente en malestar

existencial (1).

Sigue una dolorosa reflexión provocada por la

incapacidad de quedarse en ese estado de gracia:

viva mirarti ya no tengo esperanzas

Viva mirarti omai nulla spene m’avanza,

si no fuera así, si no fuera desnudo y solo por

nueva calle a peregrino cuarto vendrá el espiritu mio

allor non fosse, allor che ignudo e solo per novo calle a peregrina stanza verrà lo spirto mio.

No tengo esperanzas de refundirme de nuevo, pero

si no fuera así, libre de lastre (6) por el nuevo camino que

conduce a lo desconocido, vendrá mi espíritu.

La 'auto-conciencia' es un estado fluctuante que

dura un período variable dependiendo de la intensidad existencial

del sujeto; Leopardi describe su duración, sugiriendo la constancia

del evento:

Ya al comienzo de mi día incierto y oscuro, en

este arido suelo conductor me pensè

Gia sul novello aprir di mia giornata incerta e bruna, te viatrice in questo arido suolo io mi pensai

y sigue caracterizando:

Pero no hay nada en la tierra que te parezca;

Ma non è cosa in terra che ti somigli;

e incluso si hubiera alguien que te parecería

en la cara, en tus hechos, en tu discursos, sería asì conforme,

mucho menos hermosa.

e s’anco pari alcuna ti fosse al volto, agli atti, alla favella, saria, così conforme, assai men bella.

Y continúa con consideraciones sobre cómo el

destino puede afectar el hombre: aquí tenemos que reflexionar.

Satori, el primer paso de la escalera evolutiva

real, es un logro, un premio ganado con esfuerzo; es una pasantía

opcional, elegida solo por un círculo muy reducido de personas.

En Oriente se cree que esta elección se hizo en

una vida anterior, (los deseos nos siguen a lo largo de varias

vidas), en consecuencia, el destino depende del sujeto y no al revés.

Entre tanto dolor cuanto a la humana edad, el

destino propuso

Fra cotanto dolore quanto all’umana età propose il fato

el dolor de lo que no se consigue en la vida,

si es cierto como mis pensamientos te pintan,

alguien te amiese en la tierra,

se vera e quale il mio pensier ti pinge, alcun t’amasse in terra,

para él esta dichosa vida,

a lui pur fora questo viver beato,

La vida sería bendecida para el que te amase y

te viera como yo te veo.

y veo claramente,

sarebbe beata la vita a colui che ti amasse, e ti vedesse come io ti vedo,

e ben chiaro vegg’io ,

esta afirmación es importante porque se

refuerza con 'bien', por lo que no se trata solo de una clara visión

ordinaria, sino de un proyecto a largo plazo, que a primera vista

puede parecer contradecir la impecable conducta de un hombre

extraordinario,

ya que aún seguir alabanza y virtud,

siccome ancora seguir loda e virtù,

el anhelo de gloria, tan perseguido por el poeta

a una edad temprana; pero la gloria abre la puerta mágica de la

comunicación fácil (15) 'Estrategias de difusión', y la

posibilidad de difundir las propias ideas,

en cuanto a la edad humana

quanto all’umana età

de amplio alcance,

a largo raggio

​​ y sigue:

¿Qué me haría tu amor en los primeros años?

qual ne’ prim’anni l’amor tuo mi farebbe,

confirmando el proyecto que ahora está

estancado,

y me siento y me quejo del joven error que me

deja,

ed io seggo e mi lagno del giovanil errore che m’abbandona,

el ansia juvenil de gloria, aquí considerada

como reprensible, desespera al poeta porque contrasta con la 'nueva

visión de sí mismo', y surge un conflicto entre la necesidad de

obtenerla para utilizarla como herramienta popular, y el deseo de

huir de ella por la vanidad que la gloria trae

y por las colinas, donde recuerdo y lloro por

deseos perdidos,

e per li poggi, ov’io rimembro e piango i perduti desiri,

y la esperanza perdida de mis días;

e la perduta speme de’ giorni miei;

de ti pensando, a palpitar me despierto.

di te pensando, a palpitar mi sveglio.

Dando un pequeño paso atrás, y retomando un

verso, anteriormente omitido, que ahora es útil para cerrar el

concepto:

O el cielo no añadió consuelo a nuestros

problemas;

Or non aggiunse il ciel nullo conforto ai nostri affanni;

y contigo la vida mortal será semejante a la

que pasa en el cielo

e teco la mortal vita saria simile a quella che nel cielo india

la resolución del conflicto tiene lugar a

través de la conciencia de que 'la nueva visión del Ser, el cielo,

no puede consolar, sino probar, y el beneficio final, compartido con

la era humana, que es toda la humanidad, habría compensado el

malestar causado por la elección;

¿Y podría yo, en el siglo sombrío y en este

aer nefando, la alta especie preservar

E potess’io, nel secol tetro e in questo aer nefando, l’alta specie serbar

sigue un juicio despiadado para sus

contemporáneos, en el siglo sombrío y en este aire nefando,

considerado indigno de pertenecer a la alta especie, y luego imagina

una humanidad perfecta, y se satisface con esta imagen

la de la imagen, verla se me quitó,

che dell’imago, poi che del ver m’è tolto,

porque nunca será posible,

perché non sarà mai possibile,

Estoy muy satisfecho.

assai m’appago.

Concluye insertando Satori, 'la visión clara

del Ser', entre las ideas eternas, que no tienen forma ni cuerpo:

Si eres una de las ideas eternas,

Se dell’eterne idee l’una sei tu,

cuy desdeña la eterna razón vestirse de

sensible forma,

cui di sensibil forma sdegni l’eterno senno esser vestita,

por lo tanto invisible a la razón, sabiduría

eterna, y sigue con una imagen similar a la anterior:

y a traves de un cuerpo viejo probar el ansia de

una funerea vida

e fra caduche spoglie provar gli affanni di funerea vita,

luego de la tierra al cielo:

o se otra tierra girando entre mundos

innumerables te da la bienvenida

o s’altra terra ne’ superni giri fra’ mondi innumerabili t’accoglie

y más vago que el Sol, la próxima estrella te

irradia, y más benigno el éter que respiras,

e più vaga del Sol prossima stella t’irraggia, e più benigno etere spiri,

luego del cielo a la tierra, concluyendo en

forma maravillosa:

Aquí donde están los años cortos y malos,

di qua dove son gli anni infausti e brevi,

Recibe este himno del amante desconocido.

questo d’ignoto amante inno ricevi.

Un boceto de poesía, conectado a Elegía I,

podría ser la síntesis del mundo interior de leopardi que se apoya

en la figura de “a mi mujer”, una imagen que representa a Satori

porque se presta bien a disfrazar conceptos sombríos y resaltar el

sentido común al que atribuye peso poético.

Juro por el cielo que volveré a ver a mi lejana

mujer

Io giuro al ciel che rivedrò la mia donna lontana

donde mi corazón no calla todavía mientras

posa y palpitar desea.

ond’il mio cor non tace ancor posando e palpitar desia.

Juro que perderé esta paz mía una vez más

porque llorar solo por ella y suspirar todavia me gusta.

Giuro che perderò questa mia pace un’altra volta poi ch’il pianger solo per lei tuttora e ‘l sospirar mi piace.

Mencioné anteriormente que considero a Leopardi

como el continuador natural del pensamiento de Dante y quiero aclarar

esta afirmación.

Durante el Dolce Stil Novo se habían formado

varias sectas bajo el encabezado de tantos Maestros espirituales;

todos estaban conectados entre sí y se comunicaban usando un código

común que constaba de palabras con un doble significado, por

ejemplo, 'Madonna' era sabiduría, 'Amor' era la secta, 'Mujer' era

la adepta, etc. La meta a conquistar era la santa Sabiduría

(conocimiento), restaurada a su integridad por la redención de

Cristo y confiada como Revelación a la Iglesia primitiva.

Dante era parte del grupo de Guido Cavalcanti

pero luego abandonó la secta porque estaba desmotivado, y después

de haber experimentado él mismo el Satori, desarrolló un sistema de

divulgación, consagrándose a la gloria eterna; es un Dante que

habla en su propio nombre y por su cuenta, y por eso veo a Leopardi

como su continuador natural que tiene en común tanto el objeto

descrito, el Satori, como el código para mistificarlo.

 

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Author: admin
Biografia: no tengo nada de interesante, soy un hombre qualquiera. Un saludo.
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