Pinturas al oleo

La quimera

Propuesto el tema de «Quimera y el cazador de leones«, ganador en el Concurso de Pintura de Recanati «Oh luna preciosa”.
Tema interesante donde la fuerza, la conciencia y la determinación, destacan dos figuras complementarias: la bestia y el cazador.
Composición intrigante que pone en relieve la complejidad de las relaciones familiares en el mundo mitológico.
Cada individuo tiene tres cabezas (de cabra, león, serpiente) y tres caracteres sexuales mentales diferentes, una sola referencia a la sexualidad física que distingue a cada individuo.
En este cuadro se puede ver a el cazador de leones en figura completa cazando su presa. La pintura pertenece a una serie de temas variables.

La interpenetración de las formas describe las variables de los sujetos principales, ninguno de los cuales tiene el dominio absoluto en la percepción del observador.
Esta pintura ganó el primer premio en el concurso de Pintura de Recanati el 15 de abril de 2012.

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Ulises y las sirenas

Ulises y las sirenas, la mente y sus enemigos. El mar agita el deseo de la materia de mezclarse en nuevas formas y experiencias, un deseo todo especial, exclusivamente físico, independiente del intelecto, de cuyo no lleva sustentación emotiva. La mente reivindica su predominio sobre el hombre utilizando maliciosos expedientes aparentemente inocuos como la autoestima, las lisonjas, el respeto de si.
Las sirenas tientan a Ulises, las lisonjas intentan la mente, creando una diversión existencial que es la matriz de cada evolución posible. Ambos pueden obrar porque inconscientes de su poder, ignorantes de las infinitas potencialidades extrasensoriales, vale a decir más allá de la materia, más allá de la mente, más allá de lo inteligible.

La reina de las esfinges

La observación superficial de una pintura es una panacea para nuestro delicado equilibrio emocional, ya que es una mirada aparente a los acontecimientos que están cambiando nuestra sociedad y política social.
No tomamos ningún tipo de «estado de alerta», evitamos complicaciones emocionales, nos perdonamos hábilmente la falta de conocimiento para olvidar que somos pequeñas cosas.
La Reina de las Esfinge, mima a sus protegidos preparando entornos a medida, probados y garantizados.
Esas variables en embarque, esperan una mirada casual que las busca, un accidente involuntario que abra el formato a una nueva visión especulativa de la pintura.
¿De qué lado se gira a la reina? ¿Boca abajo o su espalda?
¿Por qué hay un cabeza de búfalo en lugar de pies? ¿Es sólo una cabeza?
Estas preguntas abstraen la pintura, marcando un camino desconocido que lleva a una nueva visión de sí mismo.

Madre quimera

El minotauro

El Minotauro, como el Centauro y la Esfinge, es un sujeto variable por su naturaleza. El se compone de cabeza, cola, piel, pezuñas de toros y el cuerpo de humano.
Hijo de Pasifae y el Toro de Creta, nació con el nombre de Asterión, horrible y feroz, constantemente presa de su instinto animal.
En esta composición aparece más toro que humano, en actitud protectora hacia una adolescente, rodeado de elefantes y otro animales.
En el cómic que hice hace tiempo “Dante y el misterio de lo Absoluto”, el Minotauro es colocado en el circulo octavo mientras se practica una especie de auto erotismo desenfrenado.

Edipo y las esfinge

La Esfinge se adapta bien a las variables de los sujetos generales, por la complejidad de su estructura de forma indefinida. Un sujeto con la cabeza de mujer, el cuerpo de león y las alas de águila: una psique femenina en un cuerpo masculino con permiso para volar y trascender sus características. Poniéndose en evidencia con su arrogancia, propone un acertijo mortal para los viajeros a Tebas. La solución es obvia, esta allí, frente a los ojos de todos, pero la distracción de la vida es implacable, se generan muchas víctimas, porque quien no adivina hallara la muerte. Nadie es capaz de resolver el enigma, con la excepción de Edipo, que ve una solución clara y límpida en el cuerpo de la Esfinge. En esta pintura, ¿Cuantas personas miran el reflejo en el charco?

Pegasus al primer vuelo

Los sujetos generales variables en el cuadro Pegasus en el primer vuelo, son tres, de igual importancia. El caballo alado, sin experiencia de vuelo, pide consejo a la reina del cielo, pero la situación es embarazosa, porque el águila está a punto de ser capturada por el cazador de águilas.
La escena tiene lugar en la cima de una montaña, bajo la mirada impasible del chaman.
Lo que parece claro a nuestro intelecto es absolutamente relativo y relacionado con el estado de gracia de nuestro cuerpo físico. Una idea, un concepto, una creencia, miserablemente pueden colapsar bajo las garras de los sujetos generales variables.

El unicornio

En las cuevas de Lascaux, en Francia, en la época del tiempo psíquico del Paleolítico superior, una imagen del Unicornio salpicaba con arrogancia la pared lisa de la cueva. Muchos antes de este evento, el Unicornio habitó el área mediterránea, porque comía cangrejos sabrosos que arponeaba con su afilado cuerno.
El tiempo psíquico no se diferencia del tiempo físico, las dos son estratagemas inteligentes para ocultar el presente estático, en el que cada átomo de la existencia tiene movimiento y lugar.
 El Unicornio hacía uso de un cazador de cangrejos, cauteloso y despiadado, que practicaba el ritual de la caza organizada. La noble figura incorporaba parte del afilado caballo, como un solo propósito para una creación mágica.

Padre quimera

El centauro

Ixion, rey de Tesalia y Efele, diosa de las nubes, dieron a luz a el Centauro, la primera criatura mitad hombre y mitad caballo, el progenitor de todos los centauros por venir, incluyendo Chiron, mencionado por Dante en la Divina Comedia.
Hay que recordar la forma física exacta del centauro: la cabeza y el torso de un hombre, la pelvis y las piernas de un caballo.
Los sujetos generales se mezclan con las variables, generando formas interesantes a veces surrealistas.
El Centauro era nervioso, irritable, abstemio y gritador.
En la pintura está sentado de perfil, con el brazo izquierdo doblado y la mano que hace cuernos supersticiosos.
Un fauno espeluznante exige atención, mientras que un caballo toma asiento, molesto por abandonar la escena.

La sirena

Cachorro de quimera boca arriba

Cachorro de quimera a boca abajo

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